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Todos quieren ser digitales

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Ante la emergencia de mantener la fuente de ingresos en un momento en que las políticas del estado nos intiman a ser responsables, y guardar una obligada cuarentena, se hace evidente para muchos eso que han postergado o inclusive, negado como el próximo paso a dar en el mercado: Ingresar en el ecosistema digital.

El problema es que muchos que antes miraban con desconfianza estos entornos, ahora pretenden que les brinden soluciones mágicas, inmediatas, rentables… No sólo en términos económicos (bueno, para varios, si… de allí la esperanza en la magia) sino también anhelan con cierto misticismo que todos sepan que ellos están tratando de vender algo (productos, ideas, servicios, lo que puedan imaginar).



Ante esa desesperada búsqueda, atentos como los llamados “caranchos” en las profesiones legales, surgen los gurúes de la internet o, como lo acuñara hace algún tiempo un referente del marketing (Francisco José Greco), los “sobrinity managers”.

En 2016, esto era lo que permitía reconocer a un #sobrinitymanager:

– En algunos casos, suele ser el familiar del dueño o socio de la empresa que sabe usar Facebook (de allí la expresión)
– Como mucha gente le da like a sus fotos de chistes, asume que puede manejar a la perfección las redes sociales de una empresa
– Se considera un gurú. Una eminencia en todo lo que involucra a las redes sociales. Si desconoce alguna cosa, sólo dirá que eso está desactualizado y ya no se usa
– Su ortografía deja mucho que desear
– No sabe qué hacer cuando las cosas salen mal, por lo tanto su primera respuesta ante una crisis es borrar los comentarios de sus seguidores.
– En presencia de un troll su respuesta es luchar hasta la muerte para mostrar que tiene la razón, aunque eso signifique olvidarse de la reputación de la marca
– Al no tener gastos operativos, cobran muy por debajo de lo justo, lo que perjudica al gremio. Muchas veces se conforman con recomendaciones para otros trabajos y nada más

Imagínense, que en estos 4 años han proliferado redes, tecnologías, plataformas, las famosas “universidades” de herramientas (que permiten descargar papelitos de “certificación”)… Y, sobre todo, los #sobrinitys.

A estas alturas, la comunicación digital ha avanzado a pasos agigantados, y el desarrollo de las aplicaciones móviles le permiten a cualquiera que pueda descargar Canvas llamarse diseñador, y opinar como si hubiera transitado en una carrera del palo.

También hay un auge inusitado de consultores “herederos del Rey Midas”, cuyo principal activo a vender son sus cursitos en los que prometen enseñar las alquimias de la riqueza. Convengamos en que nadie comparte por un módico precio, el secreto de la abundancia económica. No seamos tan crédulos.

En relación a las aplicaciones, herramientas y/o buenos samaritanos que ofrecen “servicios free”, siempre hay que tener presente la máxima de la convergencia multimediática en la que vivimos: si algo es gratis, es posible que el producto seamos nosotros. Entonces, allí también es necesario ser cuidadosos… Un gestor de e-mail marketing con costo cero, posiblemente venda nuestros datos (y los que subamos) como activos a otras empresas.

Todos estos aspectos enumerados no pretenden simplemente hablar mal de quienes no se han formado para esto (ni cuenten con trayectorias sólidas que puedan mostrar), o crear un escenario apocalíptico, aprovechando que ya tenemos un virus en circulación. Su finalidad es poner en evidencia -con criterio profesional- una serie de pésimas decisiones que se toman en la urgencia de “ser digitales”; y tomar conciencia de que la forma correcta de comunicarnos en este ecosistema, es determinante para “ser elegidos” ante la presencia y los argumentos de los que compiten por el mismo público que la propia marca.

Casi a modo de epilogo, si está pensando en subirse a la red, busque gente competente. Si alguien le dice que es fácil y rápido, desconfíe. Si la persona habla mejor de sí misma que de lo que puede hacer por su marca, desconfíe. Pregunte, busque recomendaciones. Un tercero puede tener una percepción más objetiva de la calidad del trabajo que usted necesita.

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